Mamoplastia reductora: Operación de reducción de pecho

Es muy frecuente oír hablar o leer acerca de operaciones de aumento de pecho o Mamoplastia reductora. La silicona está a la orden del día y en general se prefiere un aumento de volumen. Quizá por eso a alguien le pueda resultar extraño o incomprensible que alguien quiera hacerse una reducción de pecho, meterse en quirófano para quitarse volumen.

1.¿POR QUÉ UNA REDUCCIÓN DE PECHO? ¿Y CUÁNDO OPERAR?

La mama está constituida en su mayor parte por tejido glandular y grasa, con unos finos ligamentos suspensorios que con el tiempo y el peso van perdiendo consistencia, con lo que la mama termina perdiendo tonicidad.

Al inconveniente estético hay que sumarle que no presenta en su interior una musculatura que se pueda fortalecer para que permanezca en su sitio, tan sólo la musculatura pectoral propia del tórax, por detrás de la mama; un peso exagerado repercute en la espalda, con progresivo encorvamiento y dolor de la misma.

No es sólo una cuestión de autoestima y bienestar, de no poder comprarse ropa porque no quepa el pecho ( verídico) o sentirse incómoda ante las miradas ajenas a su evidente delantera. Para operar se espera al final de la pubertad y a la mayoría de edad, a los 18 años como mínimo, para asegurarse que se ha terminado el desarrollo y que no es un capricho pasajero.

2.¿EN QUÉ CONSISTE LA OPERACIÓN?

El corte depende de la mama, de la facilidad que tenga la paciente para cicatrizar bien o que se le formen queloides y del tipo de intervención. En general se opta por realizar un corte en el borde de la areola y otro vertical hacia el surco de la mama ( bajo el pecho, para que nos entendamos), a veces apoyado de otro corte en ese surco.

En general, las cicatrices quedan en forma de ancla, de T invertida, de I o de J. Se retira tejido mamario de la zona inferior, de manera que el resultado quede lo más estético y natural posible y luego se sutura.

No es una operación complicada, sino más bien laboriosa, minuciosa para que queden dos pechos simétricos y de tamaño adecuado. La paciente recibe anestesia general y el ingreso no es mayor de tres días: el día que se ingresa, el día de la operación y el del postoperatorio para vigilar que todo ha ido bien y no ha habido contratiempos.

Luego, la paciente debe realizarse las curas, ponerse correctamente el vendaje y acudir a las revisiones, además de no coger peso hasta que no haya cicatrizado bien y no fumar ( esto último porque según algunas investigaciones el tabaco produce un retraso de la cicatrización, así que por si acaso más vale prevenir). Poco más.

3. ¿QUÉ INCONVENIENTES TIENE LA OPERACIÓN DE MAMOGRAFÍA?

Aparte de las molestias propias del postoperatorio, al realizarse una incisión en la areola del pezón y moverse éste de sitio se corre el riesgo de que se afecten los conductos galactóforos. Para que nos entendamos, son unos pequeños tubitos que conectan las glándulas que producen leche con el pezón.

Si se cortan por accidente o se ven afectados, la paciente no podrá dar de mamar a su bebé. En general se hace un corte alrededor y se mueve todo en bloque, colocando el pezón en su sitio, pero existe el riesgo por mínimo que sea.

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